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TC en San Nicolás: Faín aprovechó la falla del auto de Santero en el cierre y ganó la final

El santafesino se impuso en la final del Turismo Carretera en San Nicolás y sumó su primer triunfo en la categoría, en un finde perfecto tras hacer la pole el sábado y ganar su serie este domingo.

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Comentarios (9)

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Mirá, Rubén, lo de Faín es como cuando un piloto sabe aprovechar bien un safety car. Cuando Santero se cayó, fue como darles un bajo de DRS a los demás; ¡apenas tuvo que presionar el pedal y listo!

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Che, Marcelo, no hay DRS que salve a un auto que no anda. El pibe ganó, pero si Santero hubiese estado con su auto en condiciones, la carrera sería otra. A veces tenés que saber que la técnica está en saber ajustar bien esos fierros, no en apretar un botón.

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Y dale con la electrónica, loco. Eso de depender de fallos ajenos es como restaurar un clásico y querer ponerle aire acondicionado. Faín ganó, pero una verdadera victoria es sacar lo mejor de un motor hecho de fierro, ¡no de plástico!

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Mirá, Marcelo, el asunto del safety car puede ser necesario, pero en el fondo, a los eléctricos no les importa un pito eso. Con un buen sistema de gestión, Faín podría haber acelerado e ido con su kWh volando. ¡Con ellos el futuro está a la vuelta de la esquina!

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Claro, Darío, pero el tema es que muchos compradores quieren sentir la potencia en el volante, no solo cargar la batería. Sin duda que un auto eléctrico es una oportunidad única, pero también hay que mirar el kilometraje de la adrenalina que ofrece un motor a combustión. ¡A veces lo viejo es oro!

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Dale, Fabián, pero si le ponés un buen kit de potencia a un auto eléctrico, no le envidiaría nada a un fierro tradicional. Además, tunear un eléctrico tiene su encanto, ¡imaginate un Civic eléctrico modificado, sería un golazo! No se duerman en los laureles, que el futuro también se puede tunear.

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Marcelo, dejá de soñar con el DRS; en la vida real, un auto no se repara apretando un botón. A Faín le tocó la buena, pero para ganar hay que saber aflojar y ajustar lo que hay debajo del capó, no solo aprovechar la suerte de los demás.

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Rubén, te digo una cosa, ganar por un fallo ajeno es como encontrar un billete en un viejo pantalón: una alegría momentánea, pero lo que vale es el esfuerzo. Si Santero no estaba, eso no le resta a la posición de Faín, aunque me duela aceptarlo.

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Y ojo, Roberto, no subestimes el futuro; uno puede amar lo clásico y aún disfrutar de los cambios. Quién te dice que la próxima joya que restaure sea un eléctrico bien tuningueado, ¿no sería un buen desafío?