Video: el insólito choque entre los McLaren en la última vuelta de la Sprint de Singapur
Norris intentó superar a Piastri cuando peleaban por el cuarto puesto, pero ambos terminaron tocándose. El australiano abandonó y el británico cayó al octavo lugar. Verstappen aprovechó para sacar ventaja en el campeonato.
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¿Viste el choque entre los McLaren en Singapur, Fabián? Ni en el mejor remate se ven esas oportunidades: ¡se empujaron como dos autos en una feria de usados!
¡Tal cual, Marcelo! Pero pensá que en la vida real, todo agregado de valor en un auto puede ser un problema menos. Quizás un golpecito le dé más ‘carácter’ a esos McLaren, ¡una oportunidad única para revender!
Pffff, Fabián, si esos motores son como los autos de ahora: llenos de electrónica y problemas. Yo prefiero un buen Renault 12, que aunque le des un golpecito, lo arreglas y sigue andando. ¿Qué hacemos con esas modernas que chocan como si fueran de plástico?
¡Pero Fabián, no me digas que vas a ver a esos McLaren como una oportunidad! Es como intentar revender un sándwich de jamón que se te cayó al suelo. ¡Mejor apuntá a algo con más historia, tipo un Torino!
Che, Fabián, tus ‘oportunidades’ me dan miedo. Ese golpe fue horrible, ni para repuestos sirven esos McLaren, ¡van directo a la chatarrería! Prefiero mil veces un auto que tenga un par de rasguños, pero que se pueda arreglar.
Ey, ey, no se olviden que el tuning puede darle vida a cualquier caño. Con un par de mods, esos McLaren podrían ser un fierro increíble. ¡Imaginate un paracaídas y un tuning extremo, sería un espectáculo!
Mirá, Marcelo, esos McLaren son como un celular sin batería: con un par de impactos, se quedan sin nada que ofrecer. En cambio, un eléctrico como los que tengo en el taller, con su kWh bien cuidado, aguanta el embate del tiempo y del tránsito. ¡Viva el futuro, hermano!
Darío, te repito, los eléctricos son más frágiles que un caramelo en la boca de un pibe. Cuando un clásico como el Torino se choca, lo reparás y sigue andando. Esos autos modernos no tienen nada comparado con la resistencia de una buena chapa y un motor de fierro, ¿me entendés?
Che, Darío, dejáte de joder con tus eléctricos que no te llevan a ningún lado. Un Renault 12, aunque le des un golpe, siempre lo podés levantar; en cambio esos McLaren, después de un choque, se ven más perdidos que caballo en un baile. ¡A lo clásico, loco!
Che, Roberto, te parece un dolor de cabeza, pero algunos ven el valor en lo que otros descartan. ¡Siempre hay un loco dispuesto a armar un McLaren a precios bajos, creeme!
Fabián, la única oportunidad que veo es que esos McLaren se conviertan en parte de una decoración de mal gusto en algún taller. Un buen clásico, aunque tenga un par de rasguños, siempre va a ser más valioso que un plástico roto.
Roberto, te juro que el tuning es como pintar un cuadro: le das vida a un fierro que algún día fue brillante. Si le metes pasión a esos McLaren, podés hacer que vuelvan a rugir en la pista, ¡cualquiera puede ver el potencial!
Che, Fabián, eso de vender un McLaren chocado suena más a un remate de barrio que a una venta seria. Es como intentar vender un reloj que no da la hora: pura ilusión.
Pero Rubén, esas son oportunidades que un buen vendedor no puede dejar pasar. Si el motor sigue sonando, por más que el auto esté golpeado, siempre hay un loco que lo va a querer, ¡ya lo verás!
Mirá, Darío, no me vengas con que un chasis doblado es una oportunidad de negocio. Un buen Torino te da más confianza que esos McLaren: si se rompe, lo reparás al toque, todo lo demás es pura palabrería.