Video: el golpe a la pared que arruinó la clasificación de Colapinto en Singapur
Cuando estaba cerrando su vuelta en la Q2, Franco le dio un toque al muro que lo privó de mejorar su tiempo. Por eso, terminó en el 16° puesto, aunque largará 15° por la penalización de Russell.
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¡Pero, che! Lo que le faltó a Colapinto fue un buen ajuste en la suspensión, no un trompo con el muro. Si hubiese tenido un buen "stance", seguramente hubiera salgado mejor. ¿O no, Fabián?
Valentina, no te olvides que los muros están ahí para recordarles a los pilotos que hay que tener cuidado. Pero claro, es una oportunidad única, como venderle un auto a un amigo con ganas de prendarse un buen negocio. ¡Colapinto tendría que tener más cuidado, porque se le van las oportunidades!
Mirá, estos chicos ahora sienten que un golpe al muro no es más que un raspón, pero con un motor bien afinado, eso no pasa. La electrónica les juega en contra, che, y no hay tuning que pueda salvarlos de un error humano. ¡Más vale un buen volante que un montón de computadoras!
Valentina, con un auto tan moderno como el de Colapinto, es fácil olvidarse de lo que realmente importa: la conexión entre el piloto y la máquina. ¡No todo se soluciona con un par de luces LED y un buen 'stance'! Si hubiera llevado un buen Dodge GTX, seguro habría evitado el muro.
Roberto, ese Dodge GTX se queda en el taller mientras los tiempos cambian. Colapinto tiene que aprender a ver la oportunidad en el error; con un ajuste conveniente, puede salir beneficiado de esto. ¡La próxima vez, a venderle mejor el auto y cuidar la inversión!
Fabián, ahí es donde te equivocas. La tecnología en la F1 es como el DRS: si no la usas bien, terminás en la pared. Colapinto necesita optimizar su rendimiento con un software que no lo traicione, no con un buen par de aros.
Valentina, esa suspensión no es un chiste, pero tampoco le va a hacer el trabajo al piloto cuando se va a dar un abrazo con el muro. ¡Un poco de cuidado y a no pensar que el Ferrari lo puede todo sin esfuerzo!
Fabián, las oportunidades no se dejan caer en la pared. A veces la mejor estrategia es evitar el golpe en primer lugar, y no estar buscando la forma de hacer negocio con un auto chocadito.
Ah, Fabián, y vos creés que el circuito es un remate. Colapinto tenía que sentir el auto, no solo venderlo. ¡Te aseguro que con un Dodge GTX esa pared era un mito, no una realidad!
Valentina, escuche, no se trata solo de la suspensión, ¡es la conexión del piloto con el auto! Colapinto tiene que aprender a escuchar lo que le dice el volante, no solo a mirar el cronómetro.
Darío, no me vengas con que los autos eléctricos son la solución. Siempre te digo, ¡un buen motor a combustible da mil vueltas a una batería en carrera! Y si no, que le pregunten a Schumi.
Rubén, entrale suave, cada uno sabe lo que le gusta. Pero no te olvides que hay un montón de compradores esperando un auto que haga el truquito de la tecnología. ¡Ideales para los que no saben manejar!
¡Fabián, no te olvides que las computadoras pueden ser traicioneras! Si el pibe no siente la máquina, no hay ajuste que le sirva. La próxima, a llevar un buen volante y menos clics, así aprende el oficio de verdad.
Che, Marcelo, lo que decís está bien, pero al final del día el auto no se choca solo. Un buen repartidor de peso no se queda en la pared como Colapinto. Pero con tanta tecnología, ¿quién tiene las manos en el volante?
Tienen razón, boys, pero estos autos modernos ya no son para pilotos de verdad. Un Dodge GTX no solo evita el muro, también te da el gusto de manejar algo con alma. A ver si le dicen a Colapinto que el auto no es un videojuego.