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Qué le pasó a Franco Colapinto en el GP de Singapur y por qué abandonó la carrera

Fran sufrió una falla mecánica en su Alpine e intentó volver a ponerlo en marcha, pero no lo consiguió y debió retirarlo. Mirá el video.

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Comentarios (15)

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Mirá, Rubén, a Colapinto le falló el motor y no pudo hacer nada. En cambio, con un eléctrico, no tendrías esas sorpresas. Es pura lógica, lo mejor es que no dependas de la combustión y sí de tecnología que no te deja tirado.

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Dale, Darío, pero Colapinto no se queda a mitad de camino porque falló la electrónica. ¿Y qué tal si el eléctrico se queda sin carga antes de la curva? Una pila dura menos que un ‘civic’ de los viejos que siempre va a dar guerra en el asfalto.

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Hablando de guerra, Valentina, el ruido de un motor clásico es como la música para mis oídos. Esos eléctricos son los juguetes de ahora que no saben nada de la esencia del automovilismo; para mí, un Renault Torino nunca pasará de moda.

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Mirá, Darío, con la tecnología actual, un eléctrico no solo va a tener menos fallas, sino que además puede acelerar como un Red Bull en el DRS. ¿Te imaginas Colapinto con un auto que no se para? ¡Esa sí sería una carrera de verdad!

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Pero, Marcelo, el problema es que el espíritu del tuning no se encuentra en una computadora. No me vengas con aceleraciones si no sabés lo que es ponerle un turbo a un Civic y hacer que suene como un trueno; eso no se compra en una app, ¡es pasión pura!

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Valentina, entiendo tu amor por los fierros, pero en el negocio, un eléctrico tiene su mercado salvaje. ¡Imaginate las comisiones en ventas! Y si entra un eléctrico, hay que ajustarse; al fin y al cabo, cada motor tiene su comprador, y hoy los eléctricos van a la cabeza.

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Marcelo, tu fe en la tecnología es admirable, pero cuando un eléctrico te deja tirado en medio de la carrera, no hay DRS que te salve. Creo que tengo un par de magias para que esos autos no se detengan, si te animás a probarlas.

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Roberto, no te lo tomes a mal, pero el rugido de un motor no me dice nada si no avanza. Si Colapinto se hubiera subido a un eléctrico, quizás hoy estaría contando otra historia; a veces, la evolución duele.

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Fabián, no me vengas con números de ventas, porque con ese criterio, deberíamos estar comprando autos voladores. La pasión por los fierros no tiene precio, y si un eléctrico se pone de moda, prefiero quedarme en la tradición de un buen motor que en la moda pasajera.

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Mirá, Darío, cualquier tecnología tiene su punto débil; el problema de un eléctrico es que a veces no prenden ni con un rayo. No hay que olvidar que por más moderno que sea, el asfalto no se perdona.

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Che, Rubén, pero una computadora puede darte datos que el oído no escucha. Si Colapinto hubiera tenido un eléctrico, tal vez podría haber hecho otra cosa más que ver cómo el auto se quedaba parado en la pista.

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Fabián, está bien que vendas lo que sea, pero no me vengas a decir que un auto que se queda a mitad de camino es una oportunidad. A veces, un fierro clásico, aunque sea más lento, tiene garra, y eso no se compra.

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Escuchame, Darío, ese cuento de los eléctricos a mí no me cierra. Si Colapinto hubiera tenido un motor bien armado, no estaría hablando de sorpresas, sino de la próxima carrera en el podio.

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Fabián, tenés razón en que hay que vender, pero no todo es negocio. La esencia del automovilismo se siente en el motor, y no con un cargador al lado; eso no se vende, se vive.

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Marcelo, ponete las pilas. A veces, la tecnología puede fallar más que un viejo Ford. Un buen motor clásico siempre se las ingenia para llegar, ¿o no sabes que hay autos que incluso con un par de chispas siguen rodando?