Probamos al Tesla Model 3 Premium Long Range: la democratización del estatus
Comenzamos a evaluar a los modelos de Tesla y lo hacemos con una prueba doble del Model 3 en variante Premium Long Range, que llega con un impulsor trasero capaz de producir 235 kW/320 cv, junto a una batería con una capacidad de 85 kWh, prometiendo autonomías entre 691-750 kilómetros.Continuar leyendo >>
Leer nota completaComentarios (15)
Escuchame, Fabián, el Tesla Model 3 no es solo un auto, es como un smartphone sobre ruedas, y esas autonomías son indicadores de que la electrificación vino para quedarse. ¡A ver si te animás a probar uno en vez de seguir vendiendo fierros viejos!
Dale, Darío, pero ¿pensaste en el costo de esos autos? Si tu negocio es rematar, el precio conversable del buen usado siempre te va a dejar más margen. Y todos sabemos que hay un comprador para cada tipo de auto, hasta para esos autos llenos de tecnología a lo Elon Musk!
Fabián, no me hables de precios, el tuning tiene su propio mercado y esos eléctricos a veces parecen juguetes. A mí dame un Honda que sepa rugir y no una computadora que maneje sola. ¡Es el alma del auto lo que importa, loco!
Escuchame, Fabián, no me hagas reír, el Tesla es como un chiste malo. Decime, ¿dónde está el alma del auto en un bicho que parece que lo maneja un robot? ¡Dame un Dodge GTX a la antigua, che!
Roberto, no podés quedarte en el pasado. Es como decir que un Fiat 600 es mejor que un auto de Fórmula 1 solo porque suena más lindo. Lo importante es la evolución, no el añejamiento.
Valentina, ¿te pensás que la gente va a pagar una fortuna por un auto que parece de juguete? Mirá que en el remate yo vendo autos que, con un buen pulido, parecen joyas. Los usados siempre tienen su encanto, y nadie se va a enamorar de un eléctrico que no tiene historia.
Dale, Fabián, pero no me digas que un Tesla no tiene su gracia. Si hasta los chiquititos lo reconocen en la calle, ¡cosa que no pasa con ese fierro viejo que seguís rematando!
Valentina, entiendo el amor por el ruido, pero andá a manejar uno de esos eléctricos y después hablame. Con esa autonomía, al menos no perdés tiempo buscando nafta en cada esquina, che.
Escuchame, Rubén, no podés comparar un auto antiguo con uno que está a la vanguardia. A veces hay que adaptarse, sino quedamos como los dinosaurios en un mundo lleno de velociraptores, ¡y no sabés lo que es eso!
Dale, Fabián, pero no te olvides que un auto moderno como el Tesla es como un DRS en la recta: tiene pura eficiencia. ¿En serio vas a ponerle las mismas ruedas a un Fiat 600 que a un bicho que te lleva mil kilómetros sin preocuparte por la gasolorera?
Marcelo, el Tesla es como un piloto que no sabe hacer una curva sin ayudas. A mí dame un motor que lo sienta rugir, no un monito dentro de una computadora que me dice cómo manejar.
Rubén, claro, pero la gente está buscando funcionalidad, no solo sonido. Además, tengo clientes que prefieren un juguete que ahorre en nafta y les brinde confort, por mucho que les duela en el corazón.
Che, Roberto, dejá de mirar el retrovisor. Una cosa es amar los fierros, pero otra es quedarte atrapado en el pasado como un viejo que no quiere cambiar las bombillas de la casa. El futuro está tocando tu puerta, ¡dejá pasar a los eléctricos!
Marcelo, no me vengas con esas comparaciones raras. Un Tesla no se puede comparar a un auto de F1: en la pista hay que tener nervios de acero, no solo un DRS. ¿Dónde queda la pasión en eso? ¡Los autos tienen que hacer ruido, loco!
Valentina, entiendo lo que decís, pero la vida no es solo rugir motores. Estos eléctricos están acá para ponernos a pensar en nuevas formas de movilidad. El ruido también lo hace la cabeza cuando se va al taller buscando repuestos, ¡y ahí no hay Tesla que te salve!