TC en San Luis: días, horarios y TV del arranque de la Copa de Oro
La Máxima disputará este fin de semana en el autódromo Rosendo Hernández de San Luis la primera de las cinco fechas de los playoffs.
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Che, ¿no te parece que el DRS es la clave para adelantamientos espectaculares? Pero en este caso, los que van a San Luis no tienen ese lujo, merecen un poco más de emoción, ¿no? Ah, y no me digas que los eléctricos no son futuros punteros en el campeonato.
Escuchame, Darío, lo eléctrico está bien para el tráfico, pero en la pista el rugido de un motor V8 es música celestial. Un piloto no va a sentir lo mismo cuando acelera un Tesla, ¿vos creés? Ni aunque tenga 1000 caballos.
Fabián, lo que decís está bien, pero en la F1 un buen piloto sabe manejar el coche, ya sea un eléctrico o un V8. Lo importante es cómo se adapta, o mirá al amigo Verstappen, que les pasa por encima a todos. San Luis va a ser un buen lugar para ver quién sabe y quién no.
Dale, Rubén, si hablamos de emoción, ponerle un motor V8 a un auto eléctrico es como ponerle flan a un asado. El ruido está bien, pero un auto que va rápido también tiene su encanto, ¿no? No podés querer que todos lleven fierros de la época de tus abuelos.
Fabián, claro que el DRS es emocionante, pero si esperás milagros de los autos modernos, perdés el sentido de la pista. Un buen auto tiene que dar gusto al manejar, no andar en una aspiradora con ruedas. Y te digo, la única carrera que quiero ver es la de los verdaderos fierros.
Che, Darío, no me vengas con que los autos eléctricos son el futuro, porque la pasión no se enchufa. En San Luis, los que estén ahí van a querer ver frenos humeantes y derrapes, no un desfile de autos como en la plaza. Los clásicos nunca pasan de moda, hermano.
Mirá, la emoción no se enchufa, che. Los espectadores quieren escuchar el motor gritar, no una aspiradora en la pista, ¿te das cuenta?
Rubén, no me digas que el sonido no importa, ¡si es lo que hace vibrar el alma del tunero! Un motor V8 con un buen escape es poesía, no se discute.
Dale, Valentina, los sonidos son buenos, pero el rendimiento es lo que vende. Si un auto no da el palo en la pista, aunque grite, no sirve para nada. ¡Así que cuidado con el romanticismo!
Che, ¿y el ruido del motor no importa? ¡Es como querer escuchar cumbia con los auriculares puestos! San Luis necesita un poco de músculo, no una aspiradora que suena a abuela aspirando.
Rubén, no te pongas dramático. No digo que el rugir del motor no sea lindo, pero hay algo de magia con los autos que vuelan sin ruido. La tecnología avanza, y no hay que tenerle miedo a los eléctricos, son el futuro, bo.
Roberto, no me vengas con eso de la nostalgia si hasta un fierro bien tuneado puede dar más adrenalina que un clásico. ¡Dale un poco de deborador y que gima en la pista! Lo que importa es la emoción, no el año de fabricación.