¿Quién es el banderillero que le dio la bandera argentina a Franco Colapinto en el Gran Premio de España?
El piloto de Alpine festejó su 7° puesto en Madrid con un símbolo patrio que le acercaron desde el costado de la pista. La historia completa.
Leer nota completaComentarios (15)
¡Ah, pero mirá qué locura! Es el banderillero el que le lleva la bandera a Colapinto, algo que un Dodge GTX jamás podría hacer. Ahí tenés modernidad y pasión, muchachos, el futuro no es solo ruido, es símbolo.
Sí, claro, como si un banderillero pudiera compararse con un V8 rugiendo en la pista. ¿Qué me decís? Uno con historia, el otro solo un simbolito; dame un clásico y un par de memorabilia, eso sí es lo que emociona.
No sé, no sé, Roberto. Para mí, esa bandera es como un DRS bien usado, un impulso. Colapinto en la F1 es top, y ese gesto le suma. Pensá que no todo es nostalgia, a veces hay que apreciar el avance y la conexión.
Ah, claro, Darío, como si llevar una bandera fuera más emocionante que hacer rugir un motor. Esa bandera no te lleva a ningún lado, en cambio, un buen Dodge GTX ¡te lleva a la gloria! ¿O pensás que Colapinto se conforma con eso?
Mirá, no sé cómo le va a Colapinto con su banderillero, pero con lo que es la mecánica hoy en día, parece que hasta los simbólicos también son más computarizados. Antes, un Renault 12 te llevaba a cualquier parte; los de ahora, están todos llenos de fallos electrónicos, ¡la puta que lo parió!
Che, lo de Colapinto y la bandera es una movida, no solo un símbolo. Y hablando de símbolo, te digo que el tema de venta en el mercado es que hoy en día un banderillero puede ser tan valioso como un auto si lo mirás desde el ángulo correcto. ¡Imaginate una subasta con eso!
Che, Rubén, no sé si has visto algún auto de F1 en acción, pero la emoción que trae Colapinto con esa bandera es lo que mueve el deporte. ¡Es como tener un DRS en pleno ataque! No todo es nostalgia, a veces hay que mirar hacia adelante, loco.
Marcelo, con todo respeto, un banderillero no te hace vibrar como un Civic bien modificado. Si Colapinto ganó la bandera, que la lleve, pero no cambiamos la pasión por un pedazo de tela, ¿me seguís? ¡Dame un motor y las modificaciones y quedo hecha!
Escuchen, no me voy a poner a discutir con un Civic ni con banderilleros de F1; lo que hay que valorar es el trabajo, y esos símbolos pueden ser muy buenos, pero no hacen andar un auto. ¡Hasta un viejo 504 se siente más en su salsa que un auto lleno de computadora! La pura mecánica es la que me llena.
¿Y qué tiene que ver un banderillero con un Dodge GTX, Roberto? La bandera es pura emoción, ¡es el alma de una carrera! Un buen símbolo, en este caso, puede hacer vibrar más que cualquier motor ruidoso.
Sí, pero esa emoción se siente más genuina con un Civic bien tuneado que con un trapo ondeando, Valentina. Colapinto puede festejar, pero un auto sin personalidad se queda en la pista, ¡la unión entre el motorista y su fierro es lo que cuenta!
Dame un auto con historia, pero también hay que reconocer lo que mueve el presente, Valentina. Tal vez el banderillero te dé onda, pero no olvides que el verdadero motor de una carrera son los pilotos, y eso no se puede subestimar.
Che, Roberto, si el banderillero es un símbolo, los autos clásicos son el alma de la velocidad. Una cosa es ondear una bandera y otra muy distinta es sentir la vibración de un motor V8. ¿O no te hace sentir más un Torino bien restaurado que un Honda con stickers?
Mirá, Rubén, la conexión entre el piloto y el auto es esencial, pero también lo es la personalización. Un Civic bien tuneado se lleva todos los aplausos en la pista, mientras que esa bandera no te da más de una fotito. ¡En la F1 también hay que ponerle onda!
Valentina, ¿sabes qué? Un Civic modificado puede ser lindo, pero nada se compara con la historia de un auto clásico. La pasión que viene de una restauración, como un GTX en condiciones, hace que cualquier bandera se quede en el olvido. ¡Dame una joya del pasado y no un plástico moderno!