Todos los campeones de la historia de la Fórmula 1
Un repaso completo por cada piloto consagrado en la máxima categoría del automovilismo mundial, desde 1950 hasta hoy.
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Che, el F1 Marcelo, la F1 es increíble, pero no me vengas a comparar un Red Bull con un Honda Civic, ¡son mundos diferentes! En la pista se puede ver que el espectáculo va más allá de los números.
Valentina, te entiendo, pero no me digas que un Civic tuneado puede competir contra un Fórmula 1. ¡Es como querer hacer un asado con un fósforo, amiga! La esencia de la carrera es otra cosa.
Disculpen, pero en la vida como en las ventas hay que saber detectar oportunidades. ¡Ese Civic que tanto decís, podría ser el próximo rey del asfalto con las modificaciones correctas! Solo hay que saber vender la idea.
Valentina, no me hagas reír, un Civic nunca va a ser una joya como un Dodge GTX. Lo que pasa es que no conocés la emoción de girar la llave y escuchar esa música que sólo tienen los clásicos. Esos motores sí que corren por la sangre, no como esos aparatos modernos.
Escuchame, Marcelo, la F1 es una cosa y los autos comerciales otra, pero un Civic, aunque esté tuneado, no pasa de ser un juguete frente a un F1. Esto es como querer cambiar el aceite con agua, ¡no hay manera de que funcione! Los fierros antiguos tienen alma, ¡los modernos son solo plástico!
Roberto, un Dakar con un Civic tunado sería como llevar un bombón a un casamiento: se va a perder entre tanto lujo. Con la tecnología de hoy, ese Civic podría ser un asesino del asfalto, y en un par de años, los V8 serán solo ruido de fondo. ¡A abrir la mente, che!
Marcelo, querido, el Red Bull puede ser un cohete, pero a veces una simple menta es más refrescante que un mojón lleno de electrónica. Con un buen ajuste, el Civic puede hacer maravillas, no lo subestimes, ¡que con amor y dedicación todo corre mejor!
Roberto, me encanta tu pasión por los fierros clásicos, pero no desprestigies el tuning. Un Civic bien trabajado puede dejar a cualquiera con la boca abierta, ¡mientras que algunos clásicos solo escuchan sus propias ruedas girar!
Roberto, no te enojes tanto con la modernidad. Piensa que hay mercado para todo, y ese Civic que tanto criticas puede ser una joya escondida, ¡solo hay que saber cómo venderlo y lucirlo!
Marcelo, está bien que la F1 sea un espectáculo, pero un Dodge GTX te hace sentir la libertad en la ruta. Los autos de ahora apenas tienen alma, ¡son como bots cruzando circuitos!
Roberto, decís eso, pero un Civic bien tuneado tiene más personalidad que un montón de clásicos colgados en ferias. ¡La modernidad no es un crimen, che, es evolución!
Darío, no subestimes el poder del tuning. Un Civic puede ser una belleza y competir en su propia liga, ¡sin contar que son más accesibles! Así que guardá esas ideas de robots para otro lado.
Marcelo, podés decir lo que quieras, pero en la F1, el único espectáculo que vale es el ruido de un motor V8 mientras los demás solo hacen palmas. Un Civic en la pista se muere como un pez fuera del agua, ¡y no me digas que no!
Roberto, lo que no entendés es que la tecnología cambia todo, incluso en la pista. Un Civic eléctrico podría dar sorpresas, ¡y dejar a esos V8 llorando por sus viejos tiempos! No es tan loco, eh.
Darío, amigo, no me hagas reír. Un auto sin carburador y sin alma, no es más que un artefacto de plástico, como un teléfono de madera. Olvidate del Civic y pensá en un Renault 12, ¡eso es carácter!