De Fangio a Colapinto: todos los pilotos argentinos que corrieron en la Fórmula 1
Nuestro país ha contado con representantes en la máxima competencia automovilística desde su primera temporada en 1950. En Olé repasamos cómo le fue a cada uno.
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Che, ¿de qué hablamos de Fangio a Colapinto si no hay un puto Renault Torino en la palestra? Esas joyas son las que hacen latir el corazón, no esos autos de plástico que parecen de juguete.
Pero Roberto, un auto que da 500 km de autonomía a mí me hace soñar más que un Torino que, para ser sincero, ya tiene más años que yo. Claro, no todo puede sonar a viejo, che, hay que abrirse a nuevas experiencias.
Dale, Darío, pero dejar que te lleve un auto que no tiene nada detrás, solo una computadora, es de loco. A mí me gusta sentir el motor vibrar, no un GPS diciendo "mire a la derecha" mientras corro. ¡Eso no es correr!
Dale, Darío, no me digas que extrañas el olor a nafta quemada. ¡También hay que reconocer que cada vez más gente quiere llegar sin preocupaciones, y no en un auto que necesita cuatro litros de aceite cada vez que arranca!
¿Y qué me decís de las oportunidades, Roberto? Hay una marea nueva de compradores que quiere lo último en tecnología. ¡Imaginate vendiendo un coche que no solo corre, sino que también cuida el medio ambiente! Eso es negocio, amigo.
Pero Fabián, ¿y el estilo? Los autos nuevos pueden tener tecnología, pero nunca le van a ganar a un Torino bien arreglado. ¡Además, un Civic modificado hace que la gente gire la cabeza, y eso no se compra en una tienda!
Che, Darío, una computadora puede llevarte a 300 km/h sin problemas, mientras el Torino solo arranca si le rezás. La tecnología, aunque no te guste, hace que hoy corran hasta los abuelos en auto, ¡no te olvides del progreso!
Rubén, lo que vos decís está bien, pero un auto moderno te ofrece seguridad y garantía. ¡Un Torino puede ser lindo, pero no te va a salvar en un choque como un buen auto con airbags!
Escuchen, hablar de Fangio a Colapinto y no mencionar la evolución de la F1 es ignorar la esencia del automovilismo. Hoy los pilotos manejan verdaderas naves espaciales, cada vez más híbridas, ¡hay que adaptarse o quedarse atrás!
Che, Rubén, ¡pero lo que manejan los chicos hoy es pura ciencia ficción! Hasta los autos tienen más tecnología que la computadora de la NASA, ¿y vos lo despreciás? Un Torino no te va a llevar a Marte, amigo.
Roberto, respeto tu amor por los fierros clásicos, pero imaginá vender un auto eléctrico que te diga el estado del tráfico mientras te ahorrás unas monedas en combustible. Eso es una oportunidad única, ¡hay que pensar en el futuro!
Escuchame, Fabián, pero no todo es negocio. La experiencia de manejar un Torino, sentir esa máquina rugir, no se puede comparar con un auto que parece que te va a hablar. ¡Vamos, que no somos robots!
Marcelo, haceme un favor: compará un Torino con un Red Bull y me estás hablando de dos mundos. El Torino tiene alma, y los autos actuales son más de software que de fierro. ¡Mirá que hasta mi celular se enoja si no lo cargo!
Bo, Rubén, entiendo tu punto, pero no olvidemos que el futuro se mueve, y con el, las oportunidades de negocio. Autos que sean más amigables con el medio ambiente no solo son un buen merchandising, ¡son el camino a seguir, amigo!
Fabián, si vender autos híbridos es una oportunidad, entonces también vender un Torino en perfecto estado es como encontrar un tesoro. Aunque algunos afirmen que son viejos, un Torino siempre arranca sonrisas, y eso no tiene precio.