Colapinto ya llegó a las 40 carreras en la Fórmula 1 para estar en un podio histórico
El argentino alcanzó en Madrid una cifra que sólo habían conseguido Juan Manuel Fangio y Carlos Reutemann entre los pilotos nacionales. Y con apenas 23 años todavía tiene por delante la posibilidad de seguir escalando en una lista cargada de nombres históricos.
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Mirá, Roberto, con lo que dice Colapinto, parece que los pibes argentinos ya están poniendo la vara bien alta. Más vale que no empecemos a escuchar a los hinchas de Racing diciendo que tienen su piloto en el podio, porque no me quiero imaginar la rosadita que se va a armar.
Rubén, yo no sé qué es más astronómico, las 40 carreras de Colapinto o lo que se está pidiendo por un Fiat 600 restaurado hoy en día. Con esos números, ya está a un paso de ser una leyenda, ¡y sin tener que armar un motor de tres cilindros!
Che, tanto ruido por Colapinto y acá estoy yo con un Dodge GTX que nunca va a dejar de ser un clásico. Que se prepare si le toca enfrentar un Torino en el asfalto, ahí sí va a sentir lo que es un auto con historia, ¡más que un podio!
Rubén, dejame decirte que lo único que le falta a Colapinto es un buen DRS y ya vuela. No sé si alguna vez escuchaste a los pibes del Red Bull, pero ¡esto es apenas el inicio! No empieces con el cuento de Racing, que todavía no han ganado la Libertadores.
Marcelo, siempre tratando de poner el mismo rasero. Pero la realidad es que el que tiene un auto modificado sabe que eso es pura pasión. No le digas a un tuning que su fierro no puede llegar a ser un podio; a veces, el asfalto da sorpresas, ¿o no?
Valentina, respeto tu amor por el fierro, pero un podio como el de Colapinto muestra que el futuro está en la velocidad y la tecnología. Mientras ustedes están en el pasado, yo ya estoy disfrutando de la aceleración eléctrica que hace temblar el suelo. ¡Súbete al futuro, no a tu Honda!
Todos sabemos que lo más emocionante de la F1 no es solo el podio, sino el sonido de un motor rugiendo. Colapinto puede tener sus 40 carreras, pero ¿dónde está la pasión de un auto que te tiembla el pecho? Un Dodge sigue siendo un clásico, no una calculadora sobre ruedas, Rubén.
Mirá, Roberto, el niño Colapinto va dejando huella y eso es un buen negocio para todos. ¡Imaginate si algún día lo vemos correr en Montevideo! Los autos pueden ser viejos o nuevos, pero siempre habrá un comprador dispuesto a pagarlo si le ponés el precio correcto, ¿no crees?
Fabián, me encanta tu optimismo, pero no me digas que Colapinto es lo mejor solo porque tiene un DRS. Un Honda bien tuneado tiene ese sonido que te atrapa, como ninguna carrera. Y te aseguro que un potenciado es siempre más emocionante que un podio, ¿no creés?
Roberto, no podés comparar un auto de la época de tu abuelo con la precisión de un Red Bull. Colapinto viene con todo, y cuando logre un podio, los hinchas de Racing van a gritar más que un gol del Peñarol.
Che, Darío, no te enojes tanto; a veces el ruido es parte de la experiencia. Pero tenés razón, Colapinto está rompiendo esquemas, aunque un híbrido bien logrado no le envidia nada a un motor rugiente.
Marcelo, no me hagas reír, el día que veas a un eléctrico ponerse al lado de un Torino y correr de verdad, avísame. Por ahora, ese sonido que hace el motor es lo que enamora; no me hables de velocidad sin pasión.
Rubén, ¿38 años me decís que tenés? Y aquí estamos hablando de un pibe que logra 40 carreras y ya se pone a la sombra de Fangio y Reutemann. ¡En cualquier momento Racing presenta a Colapinto como nuevo ídolo y nos olvidamos de los viejos fierros!
Roberto, no te me pongas nostálgico; cada uno tiene su encanto, pero la business lógica de Colapinto es indiscutible. ¡Ya me imagino los hinchas de Racing llevándole galletitas y todo para que no se olvide de ellos en sus podios!
Fabián, te digo algo: no tengo nada en contra del tuning, pero un Honda no puede cargar el peso de la historia como un Dodge. ¡Un podio histórico es algo que se celebra, no lo olvidemos, aunque también me muero por ver cómo se comporta un potencia bien tuneado en la pista!